Relaciones tóxicas?

 Holiii

Esta semana me gustaría hablar sobre las relaciones tóxicas, ya que hace un tiempo me apareció un TikTok que me llamo mucho la atención hablando de este tema, por lo que decidí informarme más.


Las relaciones tóxicas están presentes en nuestro día a día, por lo que debemos aprender a identificarlas para poder transformarlas o de no ser posibles abandonarlas. 

Antes de nada, ¿qué es exactamente una relación tóxica? Una relación tóxica es aquella relación que provoca malestar o daño en una o en ambas personas, suele caracterizarse porque es difícil ponerle fin, debido en la mayor parte de las veces a una dependencia emocional.

Existen dos tipos de relaciones, las relaciones sanas, en la que las personas implicadas tienen un trato emocionalmente seguro y tienen en cuenta el espacio propio y del otro; y las relaciones disfuncionales, más conocidas como relaciones tóxicas, en la que hay un entorno de inestabilidad e inseguridad emocional, estas se clasifican en ocho tipo:

Relaciones de poder: En este tipo de relación existe la figura de ganador y perdedor, de manifestación de poder o de sumisión al mismo. Da igual si es una relación de pareja, familiar, de amistad o laboral, siempre que haya conflictos de este tipo se dará una relación disfuncional.

Relaciones basadas en la manipulación: En la que una de las partes emplea el miedo o la debilidad del otro para obtener algo. En la mayoría de las ocasiones debida al chantaje emocional, se da la culpa o el miedo al abandono.

Relaciones basadas en el miedo: Maltrato físico o psicológico, ya sea propiciado por amenazas, miedo a las repercusiones, o directamente por violencia directa (verbal, psicológica o física). Se caracteriza por abusos, celos, mentira y manipulación.

Relaciones en las que la falta de respeto se normaliza: Al consentir o dirigir faltas de respeto constantes hacia la otra parte de la relación.

Relaciones con una base en la idealización: Las expectativas e idealizaciones hacia la otra persona no siempre se cumplen, y esto genera un malestar propio y de la otra parte implicada, desvalorizando la relación y la otra persona.

Relaciones basadas en el control: En la que se trata de controlar por cualquier medio a la otra persona, caracterizándose por los celos, la invasión de la privacidad y el engaño.

La instrumentalización de la relación: Es la búsqueda del bien propio a través de esa relación. En estas destaca la mentira, la falta de empatía, el abuso... y cualquier otra característica que posibilite el fin de la relación.

Relaciones basadas en el conflicto: En este tipo de relaciones el conflicto se convierte en el motor de la relación, olvidando el diálogo que caracteriza a una relación sana.

Ante estos indicadores debemos estar siempre atentos, pero podremos evitarlos basando nuestras relaciones en la comunicación bidireccional, en la autoevaluación crítica y sincera con nosotros mismos, en el respeto, en el abandono de la necesidad de control, y siendo realistas, evitando así la idealización de nuestras relaciones.

Os invito a reflexionar sobre vuestro círculo de relaciones, de forma crítica y honesta en cuanto a cómo os sentís en ella. Al encontrar una relación dañina que antes no habías identificado, trata de solucionarla; la comunicación es el mejor de los aliados, o de ponerle fin si su solución no es posible. Debemos estar rodeados de aquellas personas que nos sumen, que busquen nuestro bien; es importante mirar por nosotros mismos, sin ser esto una actitud egocéntrica sino necesaria, porque ¿quién va a cuidar mejor de tu bienestar físico y psicológico que tú?


Para realizar este blog, busqué información en internet y Flaction para generar la imagen. Además, de Chat GPT para mejorar la expresión, pero siemrpe revisando el resultado.

Comentarios

Entradas populares